21 de julio de 2026 · campañas · equipo de tienda

Siete preguntas antes de dejar el montaje en manos de tienda

Ropa colgada en perchas frente a una pared clara

La noche anterior al cambio de vitrina suele ser un inventario, no una conversación. Estas siete preguntas caben en un papel y evitan que la campaña y el cristal se despidan en silencio.

Primera: cuál es la pieza héroe de esta quincena, no de la temporada entera. Segunda: a qué hora se fotografiará el cristal para el archivo de campaña. Tercera: dónde irá el ticket y de qué tamaño. Cuarta: qué se retira si entra un look de escaparate que no ha llegado en el pedido.

Quinta: quién tiene permiso para bajar el héroe a mesa si se vende el último. Sexta: qué luz se apaga al cerrar para no dejar un maniquí en penumbra toda la noche —el vecino lo ve, el cliente de la mañana también. Séptima: qué foto de referencia del lookbook debe estar impresa en el almacén, no solo en el teléfono de la encargada.

Ninguna de estas preguntas pide un presupuesto extra. Piden que marketing, visual y tienda compartan el mismo objeto. Cuando falta esa coincidencia, el escaparatismo se convierte en un arreglo de última hora y el seguimiento de campaña, en una lista de desajustes.

Si quiere que leamos el resultado una vez montado, el encargo habitual es la lectura de vitrina con seguimiento. Las preguntas, en cambio, son suyas: caben en el grupo de WhatsApp de la tienda.

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